Muchos niños tienen miedo al dentista. Pero no son los únicos. El miedo y la ansiedad hacen que muchos adultos no solo no atiendan sus problemas bucodentales hasta que no es demasiado tarde, sino que les paraliza a la hora de recibir los cuidados preventivos necesarios para preservar una buena salud.

Adultos o niños, lo cierto es que el miedo al dentista es algo real, no una tontería a la que no haya que atender adecuadamente, reírse de ello o pasarlo por alto, forzando al afectado a que acuda a la consulta sin tener en cuenta la terrible situación por la que está pasando.

Un episodio desagradable en el pasado, historias de experiencias desagradables vividas por otros o incluso escenas vistas en la televisión son algunas de las causas que hacen crecer el miedo y provocan ansiedad ante la idea de ir al dentista. Esto no se puede ignorar. Sin embargo, existen estrategias que pueden ayudar a vencer el miedo y reducir la ansiedad antes de ir al dentista, así como durante la exploración y tratamiento.

Informa al profesional sobre tus miedo al dentista o los miedos de tu hijo

Mucha gente tiene miedo al dentista. Si el dentista conoce la situación podrá ayudarte o ayudar a tu hijo. En el caso de los niños es importante que el dentista sepa si es su primera visita. También es interesante que el niño hable sobre sus sentimientos y sensaciones, así como que explore el lugar para sentirse más seguros.

A los adultos les suele dar más vergüenza reconocer sus miedos. Pero los dentistas están acostumbrados a estas situaciones por lo que, cuanto más sepan acerca de los temores de sus pacientes, más fácil será que les ayuden a superar sus miedos. En cualquier caso, los adultos que tenga miedo al dentista pueden empezar por tratamientos sencillos, como una limpieza dental.

Habla con los niños sobre lo que va a pasar en el dentista

No lleves al niño engañado ni le mientas sobre lo que va a pasar en el dentista. Es mejor que el niño conozca qué es y qué es lo que le van a hacer de antemano. Eso te permitirá conocer la idea previa que tiene tu hijo y a solventar dudas que puedan surgir. Además, recuerda tratar el tema con naturalidad y no transmitirle tus posibles miedos al niño.

Si eres adulto y hace mucho que no vas al dentista deberías informarte sobre el modo de trabajar de los dentistas de hoy en día. Las técnicas y el instrumental han evolucionado muchísimo, y poco tienen que ver con lo que se hacía hace décadas.

En cualquier caso, ten en cuenta que antes de hacerte nada el dentista va realizar una exploración y podrá explicarte en qué consisten las diferentes opciones de tratamiento que necesitas.

Relájate

Relajarse no es algo fácil. El nerviosismo y la ansiedad no son fáciles de controlar y pueden hacerte pasar un mal rato. Hablar sobre ello puede ayudar y es vital para que el dentista te ayude a superarlo. Pero si esto no es suficiente no te preocupes, que no está todo perdido. Existen métodos de sedación que pueden ayudarte en caso de que no puedas superar la ansiedad. Pregunta a tu dentista por las soluciones que hay para estos casos.

 Visita al dentista regularmente

Cuanto más se va al dentista menos miedo y ansiedad se siente. Ir de manera regular al menos una vez al año a hacerse un chequeo bucodental te hará perder el miedo. Al fin y al cabo, una exploración no hace daño a nadie. Si vas al dentista antes de tener problemas a lo más que te enfrentarás será a una limpieza dental preventiva, para la que no es necesaria anestesia.

En el caso de los niños, es importante tomarse la revisión del dentista como algo habitual y rutinario, como las revisiones del pediatra. Cuanto antes se empiece a ir al dentista, los pequeños lo verán con más naturalidad y menos miedo sentirán.

Busca un dentista con el que te sientas cómodo

Establecer una buena relación con el profesional es vital para enfrentarse al miedo al dentista. Si le cuentas tus problemas al dentista en una primera exploración podrás ver si conectas o no. Esto es especialmente importante en el caso de los niños. Dar con un dentista que sepa cómo tratar a los niños y que sea paciente con ellos es muy importante para no aumentar o hacer crecer el miedo ante una exploración o tratamiento dental.

Otros consejos

Las siguientes ideas te ayudarán a superar el miedo una vez que estás en la consulta del dentista. Son pequeños detalles que facilitarán la superación de la ansiedad:

  • Elige la cita a primera hora de la mañana. Así no estarás todo el día pensando en el momento de la consulta y no acumularás más nervios. Si no es posible, que sea a primera hora de la tarde. En cualquiera de los dos casos, si no tienes pacientes delante no tendrás que estar en la sala de espera mucho tiempo. Esperar demasiado solo aumentará el nerviosismo.
  • Lleva tu propia música. Eso te ayudará a relajarte y distraerte, lo que te ayudará a pensar menos en lo que te están haciendo. Los auriculares no molestarán al dentista.
  • Acuerda una señal con el dentista en caso de que te sientas mal o no soportes el dolor. Eso te permitirá sentir cierto control sobre la situación, ya que tendrás la seguridad de que, si no lo soportas, el dentista parará.
  • Piensa en los beneficios del tratamiento y no tanto en el tratamiento en sí. Los problemas que evitarás y los que solucionará el tratamiento merecen la pena.
  • Pide a alguien de tu confianza que te acompañe. Estar acompañado te ayudará a sentirte más seguro.

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